maxresdefault-2.jpg

Cuerpos de paz

Estelita, Usulután

La primera cancha de basquetbol del pueblo la construyeron unos gringos que llegaron allá a finales de los años 60s. Me acuerdo que primero llegó una pareja que tendrían como 30 años. Llegaron diciendo que nos ayudarían a hacer manualidades y a enseñar inglés. Entre la gente joven los cheles eran una novedad hablando español y viviendo en aquella zona alejada de la capital.

Alquilaron una casa cerquita del parque y se iban a sentar ya entrada la tardecita donde la gente comía nuégados y shuco. Hacían pláticas sobre la nieve, lo que comían en Chicago, cómo era su ciudad y de cosas que a nosotros nos llamaban la atención. Llevaron unos rollos que acabaron siendo unas películas dobladas de la familia Kennedy y lo que esta familia estaba haciendo en otras partes de América Latina.

Mi papá nunca los peló porque decía que no entendía lo que estaban haciendo. Mi mamá que era más hablantina y llevadera con la gente le pedía que no fuera tan pesado porque estaban arreglando la cancha para que los cipotes jugaran. Aquellos visitantes, en sus ojos, eran buenos samaritanos que lo que querían eran ayudar a mejorar la vida de los pobladores. Poco a poco fueron llegando más, quizás media docena en total.

Al final del año, en diciembre, se inauguró la cancha. Ya para entonces se habían hecho cheros de los maestros de la escuela y fue así como pudieron conseguir bastante mano de obra para hacerla entre los estudiantes y sus padres.

Ese día habían comprado cohetes y organizaron equipos para que jugáramos un mini-torneo de basquetbol. Como un par de meses después de ese evento, llegaron unos soldados a hacer turno de guardia al parque y en algunas esquinas principales. Nadie había visto una presencia militar como esa y la gente comenzó a afligirse. Iban y venían en unos camiones grandes pintados de un verde oscuro.

Los gringos de repente se fueron del pueblo sin avisarle a nadie y no más se desaparecieron comenzaron los soldados a llevarse a la gente a interrogatorios. En esa época ni cárcel teníamos y fue así como se hizo el primer reclusorio dentro de la alcaldía municipal. Algunos salieron y otros no los volvimos a ver. Los familiares se quedaron diciendo que los habían acusado de ser parte de gente del bando rojo.

Recuerdo que mi papá le dijo a mi mamá una noche que los soldados hicieron un cateo en algunas casas y que todo ese deschonge comenzó por los benditos gringos. Y resultó siendo que esa pareja gringa con otros que habían llegado pertenecían a una organización que se llama Cuerpos de Paz y eran espías. Desde entonces cada vez que los veo y los identifico no les hago el mingo, mingo.