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Los chilamates

Ceny: Hola gente, ¿cómo amanecieron hoy?

Lilly: Aquí con ganas del atol de elote. Madrugué para tenérselos listo. ¡Sírvanse!

Marleny: Ay, justo lo que necesitaba. Gracias vos.

Ceny: Te pasaste. ¡Gracias! Justo como lo hacía mi mamá.

Las amigas se sientan y disfrutan del manjar ancestral haciendo un viaje a la niñez.

Marleny: Mirá, Ceny, ¿Vos te acordás que cuando no obedecías a la primera mirada te caía garroteada segura y con aquellos chilillos que sólo se doblaban? A la Lilly y a mí así nos tocaba.

Ceny: ¡Por Dios! ¿Qué decís? Si cuando mi mamá nos daba esa mirada ya sabíamos lo que nos esperaba cuando se iba el vecino.

Marleny: ¡A preparar nalgas porque de esa pijiada no te salvabas!

Lilly: Fíjense que un día llegó Don Lázaro, ¿se acuerdan de él, va? A pues le dijo a mi papá que si le prestaba un lazo porque se le había soltado el caballo y no andaba uno. Y como mi padrecito ya sabía que el tal Don Lázaro no devolvía las cosas, le dijo que no tenía.

¿Y a quién no adivinan quien le dijo: “Papá, allí está uno detrás de la puerta ve”? Pues yo. Y mi papá no tuvo más remedio que prestárselo pero cuando se fue me zampó una de esas taleguiadas de guardia, para que no volviera a andar de metida. Y esa penquiada me quedó de experiencia para no volver a abrir la trompa cuando ellos estaban platicando entre mayores.

Ceny: Jajaja imaginate, una de buena que abría el osico y qué cara salía la metida de patas. Mirá, y esos chilillos eran los que nuestros padres le decían los chiribiscos. Eran esas ramitas más delgadas de las ramas del árbol de morro (la fruta de donde sacan la semilla para la horchata. Cuando le daban a una con eso te quedaban bien marcados los nuditos.

Lilly: Esas son las ramitas criminales y ricas para enderezar a cualquiera que se ande portando mal jajaja

Marleny: Qué recuerdos esos de las tremendas garroteadas que nos daban jajaja

Lilly: Creo que el Don Lázaro ya murió y mi papá también. Deben estarse surrando de la risa los pobres desde el más allá.

Marleny: Calmate que si reviven nos vuelven a sonar jajaja

Ceny: Nosotros éramos 6 y comenzaban con quien se había atrevido a desobedecer y terminaba con el menor.

Marleny: Lo más seguro que con Felix jijiji

Ceny: Mi madre agarraba parejo

Felix: A mí nunca me pegó. Yo soy su favorito.

Marleny: ¡Chambroso! Salió Domingo 7. A vos era el primero que pijiaban.

Felix: Es que yo siempre he sido un niño bueno. Sólo vine a ver de qué hablaban tanto.

Marleny: Ni vos te lo crees jajaja

Lilly: Es que Felix siempre fue un niño bueno y tímido

Marleny: Puchica, si vos le llamas tímido a Felix entonces yo soy monaguilla

Lilly: Casi monja, amiga. Dicen que esta Navidad van a ponerlo a él de niño Dios

Felix: Exacto. Con alitas. Vaya pues, sigan en su onda. Nos vemos al rato.

Ceny: ¡Cuantas pasadas para recordar! Que los salvadoreños que vivieron esa época sepan que al final todos vivimos las mismas. Hay tanta gente que se fue del país y se les olvidó de donde vienen.

Marleny: Ese es el chiste del día, olvidarse de los piojos que cargábamos y hasta decíamos: “este es un toro” porque era el más grande y panzón jajaja

Lilly: No menciones piojos vos que ya me acordé que una vez, mi hermanita menor Sonia estaba comiendo y no le va saliendo uno en la leche que se estaba tomando pues

Ceny: JAJAJAJA Púchica, ya tenía 30 años que no chambriábamos así. Recuerdo que fue por la guerra que nos conocimos. Imagínense que estando aquí en el norte me vengo a enterar que las Solises son mis primas después de un porrazo de años.

Lilly: Recuerdo cuando Marleny iba a vender nuégados de yuca a la escuela.

Marleny: La Lilly vendía charamuscas también

Ceny: Esta desgraciada no entraba a clase por cuidar el canasto y aún así pasaba de grado. Mirá Marleny, y ¿cómo le hacías? Ahora ya nos podés contar.

Lilly: Como su mamá le vendía la comida a todos los maestros por eso no la reprobaban, ya me acordé.

Marleny: Vos callate que siempre te sacabas 10 y yo 0 y no nos dejabas copiar.

Ceny: Pero siempre pasabas y ahora ya sé porqué. ¿Se acuerdan cuando íbamos a la Nueva a comprar en el carro de Don Víctor? Ese bolado no tenía uno donde agarrarse. Cuando nos bajábamos llevábamos los pelos tiesos, blancos del polvo y la cara como asustada de tan tiesa.

Marleny: Ceny, acordate que había que pasar por el río Metayate porque el punte estaba dañado y los carros tenían que pasar por alli y uno apretando que no fuera a ser arrastrado por la corriente.

Lilly: Ese carrito de Don Víctor era un pick-up celeste, marca Nissan. Ese era mi padre, el mejor del mundo…

Tras un momento de silencio las amigas se quedan pensativas recordando su lindo pueblo.

Ceny: Bueno chavas, calabaza, calabaza, cada quién para su casa. Gracias por el atol de elote y la plática. Para la próxima les hago shuco.

Lilly: Vaya pues. Hacélo que te queda bueno.

Marleny: Vaya pues niñas. Que les vaya bien. Y que se repita pronto.