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Ana Sonia Rugamas Castro

QUEZALTEPEQUE

¡Ey, vos, pulgarcito! ¿Creíste que sólo porque me vine al norte te olvidé? ¡Nambe! ¡No seas bayunco!

Preguntále a la mara cuantas veces te recuerdo.

Preguntáles y te dirán que yo te canto y te admiro desde lejos.

Sí, te dejé cuando yo era bien cipota pero te tengo bien zampado en el chacalele, que hasta sueño con vos.

Hasta siento una babosada en el buche cuando te escribo.

Se me sale lo guilla.

¿Vos crees que soy pilosa sólo por ser yo? ¡Neles, pasteles!

Todas mis virgadas son producto tuyo, men: Las cumbias y las fiestas en la colonial que era bien chivas. Desde allí no dejo de bailar la cumbia. Nadie te baila mejor el Atol de Elote (José Lora, te ai louv yu) que tu servidora. ¡Juelacha! Me ponés esa babosada y muevo el cumbo hasta el amanecer. A mi pobre nana le da patatús de sólo verme. Esa te la debo a vos.

Tu comida: Aquí donde me ves, soy bien aventada. Me vieras echando pupusas. Te sentirías muy orgulloso de mí. No me salen como las que venden en el parque de Quezalte pero de hambre no me muero, mijo. Yo hago un cachimbo y la mara hasta se chupa los dedos cuando se las comen.

Lo ticuisa: Eso es todo vos. Todas las chirilicas que me daban yo las guardaba para comprarme mis churros, mi frutsi, y una Kola Champan. Aquí la misma cosa. Ando viendo como juntar las chirilicas para darme mis gustitos. ¿Y cuando no hay? Pues me enseñaste a hacer la cabuda. De una u otra manera se sale pa’lante. ¡Gracias!

Lo cachimbona: ¡Cómo ignorar a todas esas viejas cachimbonas que ayudaron a criarme! De tus tierras salimos un montón de mujeres fuertes, luchadoras, que aunque la vida se ponga yuca, alzamos la frente y decimos “le vamos a hacer huevos” (que ahora, con todo respeto he cambiado por “le haremos ovarios.” Ese tema te lo cuento otro día).

Por hoy, me despido. No me olvidés, maistro. Te prometo irte a ver pronto. Allí, de nuevo, recordaremos todo, al son de una cumbia, con un guacal de mangos, un rimero de pupusas, un fresco de arrayán, con toda la mara cachimbona.

Salu,

Quien te recuerda con mucho amor,

Ana Sonia Rugamas Castro