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Las tortillas

Alejandro, Zacatecoluca

Una tortilla hecha por mi madrecita me quita el miedo por el hambre. 

La milpa criada por las manos de mi padre me brinda la confianza por un mejor futuro.

Los elotes tiernitos cuidadosamente desgranados por mi abuela me quitan las pesadillas.

Las tortillas nos honran con su textura, nos entusiasman hasta los días más grises, nos acogen con su pancita calientita, y nos regalan un viaje instantáneo a esa cocina de polletón que ya no existe más que en nuestra memoria.

Las tortillas de maiz, recién salidas del comal, cocinadas con fuego de leña le abren la ilusión a uno para comerse un buen rimero con frijoles y cuajada. No existe una combinación química tan mágica que nos eleve a un estado de felicidad tan lleno, el cual acaba con una siesta debajo de un palo de mango. 

Y yo sé que para muchos de mis paisanos las tortillitas también tienen un rinconcito bien especial…